El temor de contratar una niñera

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Es normal que, al tomar la decisión de contratar a una niñera que cuide a nuestros peques, surjan  los temores y dudas acerca de dejarles solos con una persona extraña. Es algo inevitable, por muy  exigentes que hayamos sido en el proceso de selección. Más aun, si tomamos en cuenta que las  atenciones que el niño reciba durante sus primeros cinco años de vida, son determinantes en su  desarrollo posterior (cuestión que ha sido científicamente comprobada).

Sin embargo, el planteamiento claro a la aspirante elegida de aspectos básicos como la disciplina y los  horarios ya establecidos para ciertas actividades de los críos, es fundamental. Muchas niñeras se inclinan por  flexibilizar estas normas para ganar la simpatía de los chicos o para transarlos por un buen rato de  tranquilidad. Obviamente, éstas no son actitudes de una operaria especializada, por lo cual, una vez más, os  recomendamos hacer una selección rigurosa de la persona a quien encargaréis de tan delicada tarea en  vuestra casa.

En otro orden de ideas, el cariño y la confianza que puede generarse entre los peques y la nanny a su cargo,  en muchos casos, tiende a ocasionar que aquellos confundan los roles y sientan más apego hacia su  cuidadora que hacia sus padres. ¿Y cómo podemos evitar esto? Pues, se nos ocurre que no es necesario  recordar a los niños la condición de empleada que tiene la niñera. Creemos que esto sería  contraproducente. Mejor es asumir el rol de progenitores y dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos, una  vez que lleguemos del trabajo: jugar con ellos, conversar mucho acerca de sus vivencias en la escuela, de lo que sienten y  piensan; hacer actividades en familia… En fin, afianzar el vínculo legítimo y originario que tenemos con ellos.

Si hacemos una selección, con base en criterios exigentes, de la persona que va a quedar a cargo de  nuestros chicos; si, además, definimos las pautas de disciplina y horarios que ellos deben cumplir y, del  mismo modo, cumplimos cabalmente nuestro compromiso como padres, los temores lógicos de quien  contrata a una niñera, se disiparán.