Algunos consejos para contratar un empleado doméstico

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Si habéis decidido contratar a una persona para realizar las tareas de casa (limpiar, lavar, planchar, cocinar y acompañar a los chicos), debéis saber que el asunto no es tan sencillo como elegir la operaria, acordar un salario y asignarle los oficios. ¡Vamos! Si vuestro presupuesto es suficiente para ubicarla a través de una agencia de colocación -de las cuales hay bastantes en la web- no tenéis que preocuparos de más. Pero, si vuestra alternativa ha sido concertar con alguien que haya ofertado sus servicios de forma independiente o si la habéis encontrado a través de una oficina pública de empleo, las cosas cambian. En este caso, nuestra intención no es agobiaros, mas sí recomendaros estar pendientes de todos los requisitos, trámites y consideraciones necesarios para que la relación laboral que vais a iniciar sea fluida y cumpla los objetivos.

Si el contrato es por escrito, tanto mejor

Y esto último que dijimos en el párrafo anterior es el primer asunto a reconocer. Cuando pactáis con una ayudante los quehaceres a realizar y la retribución en dinero por estos servicios, estáis iniciando una relación laboral: vosotros seréis los patrones y ella, la empleada; tan igual como cuando una empresa ficha a un obrero.

PARA REALIZAR EL CONTRATO LEGAL

Aunque el Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre de 2011, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar, indica en su artículo 5 que los contratos se pueden realizar escritos o de palabra (1), nuestro consejo es asentarlo por la segunda opción, para dejar bien aclarados los derechos y deberes de ambas partes.

En el portal del Ministerio de Empleo y Seguridad Social podéis encontrar los formatos descargables para contratos, tanto por tiempo definido, como indefinido (2) (3). Dicho documento debe especificar vuestra identificación y la de la empleada doméstica, la remuneración, las horas de trabajo, clase de régimen (externo o interno), tiempos de permanencia y compensación de los mismos. Además, se debe indicar el período de prueba, si así lo convienen las partes. Este último no puede extenderse por más de 60 días, durante los cuales, cada quien debe cumplir los compromisos adquiridos.

Un contrato de esta naturaleza puede finiquitarse por despido disciplinario, según las causas previstas en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores; o bien, por desistimiento del empleador. En las dos circunstancias, la decisión debe ser comunicada por escrito al empleado. En caso de rescisión del patrón, si la relación laboral ha durado más de un año, debéis otorgar a la operaria un preaviso de 20 días.

A las indemnizaciones, por cualquiera de estas dos razones de finalización, le dedicaremos una entrada exclusiva más adelante.

Ya que mencionamos más arriba el Real Decreto 1620/2011, haremos aquí un inciso para aclarar cuáles personas y servicios incluye en su ámbito y a cuáles no. Para empezar, este instrumento legal regula las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores que ejecuten tareas en el domicilio de aquel, tales como: oficios domésticos, cuidado y/o atención a niños, adultos mayores y personas con diversas discapacidades o padecimientos; también las  actividades de jardinería y conducción de vehículos, si forman parte de las labores pactadas; todo ello, siempre y cuando -reiteramos- la contratación se realice de persona a persona o a través de una oficina pública de empleo.

Por tanto, este decreto no contempla los acuerdos concertados por personas jurídicas civiles o mercantiles; tampoco al personal contratado a través de empresas de empleo temporal, ni asistentes profesionales dependientes de entidades públicas o privadas. Del mismo modo, el decreto excluye las relaciones con cuidadores de personas pertenecientes a la familia o a su entorno, no vinculados a un servicio de atención profesionalizada, así como entre vecinos o amigos.

Las retribuciones para empleados domésticos

En su artículo 8, el Real Decreto que hemos venido citando aclara que el pago de las trabajadoras o los trabajadores del servicio doméstico no puede ser menor al Salario Mínimo Interprofesional, el cual, para 2016 está fijado en 21,84 euros/día o 655,20 euros/mes (4). Sin embargo, en el numeral 5 del mismo artículo, se puntualiza que los empleados del hogar que laboran por horas en régimen externo, deben percibir 5,13 euros por hora válidamente trabajada, es decir, lo mismo que los trabajadores eventuales o temporeros.

Aun así,  este salario puede ser mejorado a criterio del empleador o de mutuo acuerdo con la empleada. Esto es algo que recomendamos hacer una vez cumplido el período de prueba y que la operaria u operario haya demostrado eficiencia, responsabilidad y confianza. Aunque el mismo Decreto contempla incrementos del tres por ciento cada tres años, aconsejamos que, de acuerdo a las circunstancias y a la actitud del contratado,  realicéis aumentos, por lo menos, de forma anual o efectuéis bonificaciones esporádicas no computables en las prestaciones.

Otro punto importante es lo previsto en el numeral 2 del ya citado artículo 8. Se trata del porcentaje máximo de descuento por prestaciones en especie como el alojamiento y la alimentación, en el caso de que la operaria labore en régimen interno. Según la norma, este no puede exceder el 30%. Nuevamente, nuestro criterio -más enfocado en ganar la fidelidad de la persona que trabajará para vosotros- es que reduzcáis esta deducción en la medida de vuestras posibilidades.

Para cerrar este apartado sobre las retribuciones, es bueno que tengáis en cuenta que la trabajadora doméstica tiene derecho a un par de  gratificaciones  extraordinarias al año, las cuales pueden distribuirse de una por  semestre, si así lo acordáis con ella. Dichas regalías deben estipularse de mutuo acuerdo.

No os abruméis todo es más sencillo de lo que parece

Si os subscribís a nuestros posts os iremos informando de todos los detalles, os daremos otros datos esenciales como la disposición de tiempos libres y vacaciones, así como una guía detallada de lo que debéis tomar en cuenta para hacer las cotizaciones a la Seguridad Social. Entendemos que, de entrada, todo lo que hemos dicho hasta ahora y lo que nos falta os parecerá abrumador. No obstante, basta que aprendáis con esta primera experiencia en la contratación de ayuda domiciliaria, para que le toméis el pulso al asunto.

Referencias e información adicional: